
La leyenda de la cración del Valle de Zyphar
Hace eones, en los albores del tiempo, el mundo era un lugar caótico y despiadado. El dios marino Zypharion, “el Devorador de Tierras” reinaba sobre los océanos y los mares, y su poder era inmenso. Pero Zypharion no era un dios benevolente; anhelaba expandir su dominio y sumir al mundo bajo las aguas.
La amenaza de Zypharion preocupó a los tres espíritus guardianes del que sería en el futuro, el Valle de Zyphar: Servarius, el espíritu del bosque; Brumar, el espíritu oscuro y Oleria, el espíritu del lago. Cada uno de ellos protegía y velaba por su respectivo reino, hasta que Zypharion llegó a las costas occidentales del valle.
Los espíritus guardianes entendieron que debían unirse para enfrentar la peligrosa ambición de Zypharion. Convocaron una reunión en la cual se forjó una alianza sagrada entre ellos, comprometiéndose a trabajar juntos para proteger el Valle de Zyphar y sus habitantes.
La batalla que siguió fue titánica y trascendental. Servarius, el espíritu del bosque, hizo crecer árboles colosales que se alzaron desde la tierra, creando un escudo impenetrable de naturaleza contra las embestidas de Zypharion. Brumar, el espíritu oscuro, descendió a las profundidades de la tierra y volvió a ascender convertido en una espectral criatura que combatió directamente a la gran calamidad. Finalmente, Oleria, el espíritu del lago, utilizó su poder para evitar que el mar engullera la tierra y evitar qué el dios marino lo arrasase todo a su paso. La batalla fue larga y devastadora, pero los tres espíritus guardianes perseveraron. Trabajando en conjunto, lograron agotar las fuerzas de Zypharion y sellarlo en un profundo sueño en el corazón de los océanos. Su poder fue dividido en cuatro artefactos sagrados que fueron confiados a los espíritus guardianes para que los protegieran.
Desde entonces, el Valle de Zyphar ha vivido en paz bajo la protección de los tres espíritus guardianes, y la leyenda de su victoria sobre Zypharion se ha transmitido a través de las generaciones, recordando la importancia de la unidad y la colaboración en la preservación de la tierra y su gente.