
La caída de Äelvandor
El antiguo imperio de Äelvantor, fue una potencia mágica y tecnológica que se extendía por vastas regiones. Sin embargo, su arrogancia y deseo de conquista los llevaron a una serie de eventos que finalmente los condujeron al Valle de Zyphar.
Hace milenios, Äelvantor había alcanzado su apogeo y su ambición se volvió insaciable. Comenzaron a planear la invasión de los reinos de los dioses, buscando alcanzar las alturas de la divinidad. Creían que su conocimiento mágico y su poder eran suficientes para desafiarles.
Cuando Mäel, la reencarnación de su dios, lideró esta campaña, cruzaron límites que nunca debieron traspasar. Desafiaron a los dioses en su propio reino celestial, despertando una ira sin parangón. Los dioses respondieron con una devastadora represalia que hizo temblar los cimientos del imperio de Äelvantor.
Las fuerzas divinas causaron estragos en la civilización de Äelvantor, arrasando ciudades enteras y reduciendo su poder a escombros. Fue entonces cuando ocurrió, Mäelnia, una de las ciudadelas volantes de Äelvantor, fue arrojada al vacío, aterrizando con un impacto catastrófico en la Lágrima de Oleria.
Este evento marcó el comienzo del fin del imperio de Äelvantor. La caída de Mäelnia y su ciudadela estrellada dejó un rastro de destrucción en el valle, causando daños al ecosistema y desplazando a las razas nativas que habitaban la región. Los Äelvandorianos sobrevivientes, dispersos y debilitados, se refugiaron en las cimas de las Fauces de Zypharion.
El Valle de Zyphar se convirtió en un refugio para las diversas razas que habitaban allí, y a lo largo de los siglos, se forjaron nuevas civilizaciones y alianzas, cada una con sus propias creencias y culturas. La leyenda de la caída de Mäelnia y la llegada de los äelvandorianos ha quedado grabada en la memoria del valle, recordando a todos la importancia de la humildad y la moderación, así como las consecuencias catastróficas de la ambición desmedida.